El trabajo Corporal: escuchando a nuestro cuerpo
El trabajo corporal es una de las áreas más básicas e importantes en psicoterapia. La lectura corporal, es decir ser capaz de “leer” el mensaje del paciente (y de uno mismo) es básico para comprender y mirar a la persona, para ver dónde se apoya, dónde se debilita, cuál es el tema, cómo lo afronta. Y esto es así, porque el lenguaje corporal es más sincero, más auténtico, tenemos menos control sobre él que con el contenido verbal, el cuál adulteramos y adaptamos a nuestras defensas y filtros, para resguardarnos del otro, manipular, etc.
Pero a parte de la lectura corporal, el trabajo corporal proporciona unas herramientas muy útiles para sensibilizar a la persona, aumentar la toma de conciencia, movilizar, potenciar el contacto,… Ya que a través del cuerpo se entra también en los conflictos y heridas personales que la persona ha ido “cargando” en sí misma, y por supuesto en su cuerpo; y que, según los bioenergéticos, se manifiestan a través de tensiones corporales. Así, se pueden trabajar asuntos a través del cuerpo, que de otra manera serían difícilmente indetectables o trabajables por la persona. Otra ventaja de este trabajo, es que de forma relativamente rápida, se puede llegar al núcleo de la herida y empezar un proceso de curación.

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LA SALUD, ENFERMEDAD Y CURACIÓN
La enfermedad es una de las formas que tengo de expresarme, de mostrarme, a través de mi cuerpo y mi mente. Cualquier síntoma es una manifestación de algo que me ocurre en la vida, indica mis vivencias, actitudes, miedos, preocupaciones, posiciones existenciales.
Así, si mi existencia está cargada de responsabilidades y deberías, en muchas partes de mi cuerpo también estará esta misma carga, y concretamente, mi espalda la que más lo nota (porque las cargas se suelen llevar en la espalda, como una mochila).
No sólo los síntomas, sino que también mis rasgos constitucionales dicen mucho de mí (puesto que soy mi cuerpo), tengo unas piernas fuertes, grandes, unas manos grandes y una espalda marcada. Bueno, parece que tengo una base bastante firme.
Todo lo que yo soy y tengo [Cuerpo, Mente, Emoción y Alma] forman parte de mí, no están separados, manifiestan lo mismo, aunque a distintos niveles.
Normalmente el cuerpo y sus cambios suelen ir mas lentos, es una energía que va más despacio, para influir en él a corto plazo hay que hacer intervenciones más “drásticas”, a nivel material (operación quirúrgica, cura, fármaco,…). Así, generalmente, para un asunto o tema que se ha trabajado en el plano mental-emocional, el cuerpo necesita más tiempo para adecuarse a la nueva realidad. Y hay veces que no lo hace, de ahí la necesidad de la existencia de la medicina, cirugía y farmacoterapia. Si me parto un hueso, por más que yo me haga consciente de mi rigidez interna y me la trabaje, el hueso no se va a arreglar, si no llevo un correcto tratamiento ¡físico!
Desde mi punto de vista, a veces es complicado captar el mensaje del síntoma, ya que la mayoría de las veces tratamos de ajustarlo a lo que creemos que nos ocurre en la vida o a lo que queramos que sea; y solamente tiempo después, cuando vemos con más claridad nos damos cuenta de lo que la vida, nuestra sabiduría interior nos estaba manifestando. Normalmente, lo que nos manifiestan los síntomas son asuntos inconclusos, temas que rechazamos o no somos capaces de ver, de ahí la dificultad de percibir su significado. El trabajo personal es la mejor manera de aprender a escuchar el significado de los síntomas y sacar a la luz eso que nos está manifestando, para, si queremos, abordarlo o no (esto sería lo que podríamos llamar “Curación”).
Yolanda Melero